Los accidentes laborales

Uno de los principales focos de conflicto que pueden producirse en el ámbito laboral, sucede cuando el trabajador sufre un menoscabo de su integridad física como consecuencia de un acto involuntario. Son situaciones que se producen a diario, ya que los accidentes forman parte de la vida y de la sociedad, pero el desconocimiento, o la falta de prevención o de previsión, necesarias en el ámbito laboral, a menudo generan una serie de complicaciones, tanto para el trabajador, como para la empresa.

Por ello, desde BasqueLaw Abogados, queremos aprovechar la ocasión para recordar a nuestros clientes y seguidores qué consecuencias puede tener un accidente laboral para todas las partes implicadas, y que aspectos conviene tener en cuenta, tanto de forma preventiva, como en el momento de los hechos, a fin de evitar males mayores.

La prevención de riesgos

Uno de los ejes principales de una actuación responsable por parte del empresario, consiste en una aplicación adecuada de la Ley de Prevención de Riesgos laborales. Esta obligación tiene su base en el artículo 40.2 de la Constitución Española, el cual encomienda a los poderes públicos, como uno de los principios rectores de la política social y económica, velar por la seguridad e higiene en el trabajo, haciendo necesario desarrollar una política de protección de la salud de los trabajadores mediante la prevención de los riesgos derivados de su trabajo y encuentra en la presente Ley su pilar fundamental.

Así, el artículo 14 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) impone al empresario una serie de obligaciones a fin de garantizar la seguridad y la salud en el trabajo, reconociendo al trabajador el derecho a una protección eficaz en esta materia. Esta obligación empresarial “es una obligación de medios y no de resultado, por lo que el empresario cumplirá con su obligación genérica cumpliendo todas las obligaciones específicas en que aquélla se concreta, poniendo todos los medios necesarios para que no se produzcan daños, aunque éstos finalmente se produzcan y, en sentido contrario, incumplirá su obligación genérica incumpliendo alguna de las obligaciones específicas, aunque no se produzca un resultado dañoso”.

Por ello, conviene que, una vez se inicie con la contratación de empleados, el empresario lleve a cabo, bien de forma autónoma o con la ayuda de algún servicio externo de asesoramiento y apoyo en la materia, las actuaciones que describe la indicada ley, revisando las mismas, de una forma acorde a la variación de las circunstancias del trabajo, si las hubiere.

Definición de accidente laboral

Visto lo anterior, conviene recordar en qué supuestos nos encontramos ante un accidente laboral, ya que, si bien parece sencillo de imaginar, a menudo surgen discrepancias que generan conflictos al respecto. Según el artículo 156 de la Ley General de la Seguridad Social (LGSS) se considera accidente de trabajo aquel que una persona haya tenido “con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena“. Sin embargo, también se consideran accidentes laborales los que se pueden tener en el camino al trabajo, los cuales reciben el nombre de “accidentes in itinere”.

Para la cobertura de todas las contingencias que pudiesen suceder en este ámbito, es fundamental contar con la labor de la Mutua colaboradora que la empresa tiene contratada. La labor de la Mutua consistirá en ocuparse de la asistencia sanitaria al trabajador, así como de la prestación por incapacidad temporal en el caso de que ésta se produjese, la posible rehabilitación, etc.

La actuación inmediata

Como es obvio, un buen sistema de prevención ha de completarse con un adecuado protocolo de actuación en el caso de que, aún habiendo puesto el cuidado necesario, se produzcan los accidentes en el trabajo, de cara a que estos afecten de forma mínima el funcionamiento regular de la empresa, y no supongan un mayor problema para el trabajador ni para el empresario.

Así, en caso de producirse un accidente con resultado de lesión para el trabajador, será importante mantener la calma, y realizar paso a paso los trámites necesarios para dejar constancia, de forma adecuada, de lo sucedido. En primer lugar, el trabajador deberá acudir inmediatamente al servicio de atención médica más próximo, y de forma preferente, a aquel que disponga su Mutua de previsión, con el volante de atención que le facilite la empresa, y que indique que su lesión ha sido consecuencia de un accidente. En caso de que el accidente se produzca “in itinere” el trabajador deberá comunicarlo inmediatamente a la empresa, para después acudir al centro de salud, indicando los datos del accidente y de la empresa.

Además de lo anterior, la empresa tendrá la obligación de realizar un parte de accidente, con el fin de detallar debidamente las circunstancias en las que se ha producido, y los medios que se habían tomado para evitarlo, con el mayor número de pruebas posibles. En la mayoría de los casos, si el accidente no es grave, o no existen dudas ni conflictos sobre la forma en la que se ha producido, no se llevarán a cabo más trámites al respecto, además de los necesarios para la curación del trabajador.

Riesgos y responsabilidades

No obstante lo anterior, es preciso tener en cuenta que, ante un accidente que entrañe una importante gravedad, bien por las lesiones producidas, por el riesgo generado, o por el conflicto que haya supuesto el hecho entre trabajador y empresario, la empresa estará expuesta a una importante serie de consecuencias legales, que a continuación describimos.

En este sentido, establece el artículo 42 de la LPRL que “el incumplimiento por los empresarios de sus obligaciones en materia de prevención de riesgos laborales dará lugar a responsabilidades administrativas, así como, en su caso, a responsabilidades penales y a las civiles por los daños y perjuicios que puedan derivarse de dicho incumplimiento”. Es decir, que en caso de que se haya producido un accidente de especial gravedad, la empresa deberá responder ante múltiples organismos administrativos e incluso judiciales en los siguientes ámbitos:

  • Administrativa, ante Inspección de Trabajo, si se han incumplido las normas en materia de prevención, anteriormente indicadas.
  • Penal, si este incumplimiento ha sido especialmente negligente, y ha causado un riesgo o daño importante contra la salud o la vida de los trabajadores.
  • Civil, si como consecuencia de todo lo anterior, se produce la obligación de abonar indemnizaciones a los afectados, los cuales, en caso de actuación negligente, no cubrirá ningún seguro.
  • Laboral, en caso de que el accidente haya devengado el derecho del trabajador a percibir prestaciones por incapacidad permanente (Parcial, Total, Gran Invalidez, etc…).

Conclusiones

Como hemos visto, los accidentes laborales forman parte de la rutina diaria del mundo laboral, ya que dependen a menudo de causas fortuitas, imprevisibles o de fuerza mayor, a pesar de las medidas de prevención que pudieran establecerse. Es por ello que una buena actuación, bien informada y con un protocolo determinado, resultará indispensable para lograr reducir, de cara al futuro, la siniestralidad en las empresas o, cuanto menos, la siniestralidad de mayor gravedad.

Para finalizar, les ofrecemos un fragmento del programa de televisión Ahora de la cadena ETB2, en el que, con motivo de un accidente laboral con resultado de muerte del trabajador, nuestro compañero Borja Arbosa realizó una breve reseña sobre estos casos.

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